13/1/09

Cuentos para mayores I

Texto nacido a las 2 de la madrugada tras demasiadas horas leyendo a Bukowski con escasa luz.


Hans caminaba borracho, zigzagueante, yendo de un lado a otro de la acera. Veía su ancha espalda encorvada tambalearse. Había nevado y yo esperaba que de un momento a otro resbalase y se reventase el culo contra el suelo. ¡Dios, cómo lo odiaba! Entonces se detuvo y se giró.
- ¡Eh, Mary, nena, ven aquí!
Me acerqué a él. Se me quedó mirando un rato y luego siguió caminando. Quise abrirle el cráneo contra el asfalto. Los coches pasaban con sus haces de luz dura y Hans iba delante de mi, borracho como una maldita cuba.
No sé cuanto tiempo caminamos muriéndonos de frío. Entonces un fulano salió de un bar y se puso a caminar a mi lado. Me observaba descaradamente. El muy cabrón estaría pensando en cómo llevarme a la cama. Bueno, tal vez le diese la oportunidad, Hans se quedaría dormido en cuanto tocase la cama.
- Me gusta follarme a tías como tú. Tías difíciles y duras, otras nenitas ya hubiesen buscado a un poli.
No contesté.
- ¿Vas a tu casa?
- No, a la suya.- señalé la espalda de Hans y sonreí al tipo sádicamente.
- ¡Zorra, me has engañado!- hizo amago de marcharse, pero lo agarré del brazo.
- Nunca dije lo contrario. ¿Por qué no te quedas un rato? Tal vez me vaya contigo si me das un buen motivo.
Sacudió un billete delante de mi nariz. Lo cogí. De todos modos pensaba aceptar y nunca se le dice que no a la pasta.
Me agarré de su brazo. Hans seguía caminando sin enterarse de nada.
- Dime, cariño, ¿adónde vamos?
- A tu tío no parece importarle mucho con quien te vayas.
- A mi tampoco con quien se vaya él.- me encogí de hombros.
Nos desviamos a la derecha. Hans seguía adelante. La última vez que vi su estúpida espalda alcoholizada, aun no se había caído.

El tipo me habló de su trabajo. Era encargado de un almacén de electrodomésticos. Luego habló de su exmujer. Después de los niños, se los había llevado su ex. Me aburría horrores. Por la forma de entrarme creí que sería un tipo interesante, o al menos soportable, pero no hacía más que blablabla.
Llegamos a su casa. Lo vi claramente: su señora se llevaba a los chavales y él, amablemente, conservaba la casa. A lo mejor no era tan gilipollas.

- ¿Quieres tomar algo?
- Claro, ponme algo fuerte y sírvete lo mismo, no me gusta beber sola.
Me sentó en un sofá de estampado de florecillas. No había ni una colilla en el cenicero, ni una lata vacía de cerveza en la mesa. ¿Seguro que se había divorciado?
Me alcanzó un vaso con vodka y dejó la botella a mano. Después del segundo, la lengua le patinaba y se confundía en sus historias. Me puso una mano en el muslo. Le dejé hacer. Aun casado y mentiroso, estaba bueno. Me besó y automáticamente sus pantalones se abultaron. ¡Cuanto desprecio a los que se les pone dura enseguida! Por lo general luego rinden mal.
Me serví otro vodka mientras él me besaba el cuello. Me pregunté dónde estaría su mujer. ¿Tirándose a otro? Porque mi chico cachondo no parecía acostumbrado a esto... Seguramente lo hacía por despecho. Rellené su copa. La vació en el acto y subió su mano por dentro de mi falda. ¡Rayos, estaba caliente! Hans no hacía más que beber y yo siempre me quedaba con las ganas. Tiró de mis bragas y las empujó hasta que quedaron olvidadas en torno a uno de mis tobillos.
No esperé más. Me lancé a su bragueta. Él me remangó la falda. Pero entonces, justo cuando tenía su polla en las manos, a punto de empezar la fiesta, me paró.
- ¡Espera un momento!
- ¿Qué coño pasa?
- ¡No sé ni cómo te llamas!
- ¿Y eso qué importa? Hoy soy tu nena.- me miró suplicante.- Me llamo Cindy.
Volví a echarme sobre él. Putos casados enamorados.
- Cindy, espera, yo...- intentó apartarme, pero fue demasiado suave y yo demasiado rápida. Ya la tenía en la boca. Con un gemido, se le cayó la cabeza hacia atrás. A saber cuánto llevaba su mujer sin hacerle un homenaje. Me sobó un poco, como si le diese vergüenza.
- Vamos, cariño, ¿no querrás que lo haga todo yo sola?
Pareció recuperar un poco la cabeza y me tumbó. Se me echó encima. Le costó un poco coger un buen ritmo. Me había equivocado. Fue un buen polvo. Probablemente había pensado en que su señora estaba con otro. Tal vez el jardinero o el chico al que daba clases de piano, quien sabe.
Cuando acabó se quedó tirado en el sofá. Me levanté y me vestí.
- ¿Ya te vas?
- No quiero estar aquí cuando llegue tu mujer.- se sonrojó.- ¿Te importa que me lleve la botella de vodka?
No contestó, así que la cogí y me largué de allí, en busca de Hans y su polla borracha.

10 comentarios:

Shinja dijo...

Que sórdido...

Edward Amado dijo...

No hacía falta que dijeses lo de Bukowski...

Antoine De la Potterie dijo...

Cuando vaya a escribir un relato de estas características hágalo saber antes de que se comience a leer.
Por cierto: sólo oigo citar a Bukowsky cuando alguien quiere agarrarse un buen pedal con un motivo pseudointelectual o existencialista.Una especie de lenguaje gestual que viene a decir "yo no me agarro una castaña proletaria, lo mío es por motivos más elevados". Alguien que escribe un libro titulado "lo que más me gusta es rascarme los sobacos" será postmodernísimo. A mí personalmente me parece un pedante y un gilipollas.

Roberto, Teodrak dijo...

Es irónico que usted... Ah, que cojones. Es irónico que tú seas capaz de escribir (o tan solo pensar) esa última frase.

Shinja dijo...

Coincido con Teo. De orejas fue a hablar el burro.

Ladherna dijo...

JAJAJAJA
Bueno, monsieur Antoine, lo titulo "Cuentos para mayores" y empiezo diciendo que es tras largas horas de Bukowski y falta de sueño, si eso no le indica las características del mismo, no es problema mío.

Antoine De la Potterie dijo...

Roberto, usted si que tiene cara de persona inteligente y de saber lo que dice por lo que disculpe mi osadía.

Roberto, Teodrak dijo...

Bueno, Antoñeta, unos dejan ver la cara, otros se esconden bajo palabras de más. (Digo "bajo", porque normalmente acarrean un peso demasiado grande para los que las sueltan)

Pero, señora De La Patata, quizas mi comentario te haya ofendido, ¿todos los "elitistas" sois así?

Antoine De la Potterie dijo...

No; tampoco yo te he ofendido a ti. Supongo que es tu manera de expresarte. ¿de dónde sacas que soy elitista? Va a resultar que entre muchas otras cosas, eres medium.

Roberto, Teodrak dijo...

Vaya... Pues no, no soy medium, o al menos, no muy bueno. Contaba con que entendieses las comillas alrededor de la palabra 'elitistas', pero veo que no ha sido posible.