19/6/08

Odio

Odio: Antipatía y aversión hacia alguna cosa o persona cuyo mal se desea. (significado por la RAE)

¿Es tan sencillo? Ese fuego que te arde en el pecho, rugiendo como un monstruo enjaulado, mientras tu mente lucha denodadamente para que no se libere y hagas cosas de las que, quizás, te arrepientas.

Primero son esas cuchilladas a la altura del estómago, las que hacen que te endereces y desees cerrarle la boca. Frunces el ceño y seguramente sueltes alguna pulla como respuesta. Pero la maquinaria sigue adelante y las puñaladas se transforman en una hoguera que asciende por el pecho, te enciende las mejillas y hace que te arda el cerebro. Los ojos se anegan en lágrimas por la rabia, la ira, la frustración de la bestia que aun no liberas.

Algo similar al ácido te quema en oleadas por dentro. Te aproximas a tu oponente deseando que caiga muerto en ese instante, quieres hacerle daño, mucho daño, destrozar sus huesos, oír sus gritos, que suplique por su vida... Al fin y al cabo, es una suerte de venganza por lo que te ha hecho.

Y cada vez que recuerdas a esa persona, o te la cruzas por la calle, algo dentro de ti gruñe y, de ser un animal, te prepararías para saltar sobre tu oponente antes de destrozarlo con tus garras. Pero no es así, eres una persona y, apretando los dientes, con el corazón desbocado, miras a otro lado, esperando a que pase de largo o te olvides de ese tema.

¿Es correcto el odio? O, más bien, ¿es necesario? Personalmente, así lo creo. El odio, como el amor, es algo que toda persona debe experimentar para estar completo, para conocer los límites del mundo, de las relaciones sociales y para conocerse a sí mismo. El odio nos hace humanos, pero eso no significa que haya que rendirse ante él. No podemos dejar que la Bestia nos domine, que el monstruo que habita en nuestro interior salga cada vez que nos busquen las cosquillas, sino, no seremos humanos.

Odio, la Bestia, el Monstruo, la caja de los Horrores... hay quien no puede vivir sin un corazón lleno de odio, pero no por ello es más despreciable que otro que no pueda vivir sin un corazón lleno de amor. Hay que encontrar el equilibrio, y el odio y el amor es algo que no ayudan a ello.

13/6/08

Reflexiones3

Necesito sentir dolor, de forma urgente, rápida y fulminantemente. Algo que, a ser posible, me atraviese como una flecha cruel y me haga jadear en busca de aire. Como un puñetazo en el estómago, un "te odio" por parte de quien quieres, una bofetada que me haga permanecer en el suelo antes de salir despedida a las nubes como mi corazón parece anunciar.
Ya que no va a haber dolor, porque nadie quiere proporcionármelo, debería quedarme en casa, sumirme en mis propios altibajos y hundirme en esa espiral auto-destructiva que son mis sentimientos. Pero sé que no será así, porque es viernes, porque he hecho un examen hoy y porque simple y llanamente quiero tomar el aire, sé que haré lo que menos me conviene: ir al Sham.
¡Sé que no debería porque será peor! ¡Porque mis sentimientos se alzarán fuertes de nuevo y será horrible otra vez! Será estúpido, estúpido, ¡estúpida! ¿Qué hace esa palabra ahora en mi mente? ¡Malditos sean los hombres! ¡Altos y bajos, bellos y feos, todos por igual! Malditos seais...

¿Por qué lo hice? ¿Por qué lo haría de nuevo? La respuesta es tan sencilla que me avergüenza, tan descarada, tan... alejada de aquello a lo que podría llegar... ¿Por qué hay que llegar al máximo que podemos dar? ¿He de condenarme por ser más inteligente que la media? ¿Por tener un coeficiente intelectual alto? Es en estos momentos cuando deseas matar a los demás, hasta que te das cuenta de que el problema eres tú y de que la única solución es llevarte una granada sin anilla a la sien y que todo se acabe.
Me araña por dentro, me destroza los nervios... pero sigo recorriendo con los dedos los moratones deliciosos, presionando mi cuello para sentir el dolor de la herida, rememorando el sonido de la cadena de las esposas (click click click, hacía), las cicatrices de la espalda, esa cicatriz en tu espalda... ¿un cigarrillo? Quien fuera cigarro, primero en tus labios y luego morir mordiendo tu piel...

¿Por qué no puedo evitar pensar estas cosas? Sacarme los ojos deseo... para ver si así deja de deslumbrarme la Belleza. (...) lo gobiernas todo sin responder a nada.

4/6/08

Me doy asco

Dios mío, ¿¡cómo puedo ser tan imbécil!? No, perdón, me equivoqué, quería decir: ¿¡cómo puedo ser TAN gilip*llas!? (con perdón)
Lo sabía. Esta apatía es peligrosa. Si hasta pensar en esto me está destrozando los nervios! Creo que voy a estampar el móvil contra las rocas de la Torre y me voy a echar el macuto al hombro y LARGARME. Si me voy a un país de habla no-hispana, tal vez podría irme bien: si no me comunico con nadie, las cosas irán mejor. Me duele el corazón. Mucho. NO puedo volver a hacerle daño a alguien. No puedo volver a decepcionar a otra persona. Sé perfectamente que yo no sirvo para estas cosas, ¿por qué lo haría? ¡Mierda! Ojalá me hubiese acordado de Manu unos minutos antes y me hubiese mordido la lengua. Desde luego siempre tengo una ayuda: NO PENSAR. Es justo lo contrario a mi filosofía de vida: la mente ha de dirigirte. Pero a veces es lo mejor: ponerte el metal más duro que encuentres y cerrar tu mente.
¡Maldita yo! Maldita mil veces, maldita mi propia estupidez.
Me he sacrificado tantas veces por los deseos de los demás que ya he llegado a mi límite, pero por otra parte no puedo hacerle daño. Me encuentro en la antigua tesitura.
¿Hacerle daño a otra persona o estar jodiéndome yo? ¿No es injusto? Pero al fin y al cabo, me lo he buscado yo solita... Por otra parte, ¿no será que no es por no hacerle daño, sino porque soy una cobarde? ¿No debería tener el valor de decirle la verdad? ¿Y cual es la verdad? Por favor, me siento una horrible persona. Él me pone su corazón en bandeja y voy yo y lo retuerzo y se lo devuelvo con desprecio. Por otra parte él tendría que entender mi situación. Se lo dejé muy claro: no te amo a ti, sino a otra persona. Además, teniendo él la teoría de que en unos dos años seré homosexual... No tiene mucho futuro, ¿verdad? Jajajajaja Que asco doy.

3/6/08

Reflexiones2

Vivir, dormir, morir...
¿Es eso lo único? ¿Períodos de actividad entre espacios de sueño hasta que la diñas? ¿Dónde está el Deux ex Machina? Lo que lo arregla todo: tú aquí, tú allá, estos se quedan quietecitos y todo perfecto. Todo sería mucho más fácil así. Haces lo que quieres y, cuando las cosas se tuercen, baja Dios de los cielos y pone orden para que haya justicia y felicidad.
¿Queremos eso? Los malvados recibirían justo castigo y los buenos serían recompensados. La verdad es que creo que casi todos firmaríamos por eso. Es bonito tener a un papá Dios que te saque las castañas del fuego.

Pero no es así. La vida consiste en mil elecciones y a veces metes la gamba... y te equivocas mucho, unas veces se puede arreglar y otras no. Unas veces es un error de elección grave y otras no tanto. Pero no sabes si es un error o un acierto hasta que lo has hecho y ha pasado cierto tiempo. Hay cosas que nos ayudan a elegir: la experiencia de otras personas, los libros, el sentido común... incluso los juegos de rol. Es curioso, ¿no? Hay mucha gente que se reirá de esa afirmación, pero creo que es así. En los juegos de rol tomas decisiones y ves los resultados. No son como las novelas o las películas, en las que casi siempre los buenos acaban bien. Puede que dejen muchas cosas por el camino, pero finalmente las cosas se arreglan.

Me toca elegir. Y desgraciadamente estoy limitada por mis padres, por la falta de dinero.
Alguien me dijo una vez: dime a dónde quieres ir y cogemos las maletas y nos vamos. Tamaña confianza me resulta alagadora e increible. Pero ¿puedo arrastrar a alguien así? No, claro que no puedo. Aunque este verano consiguiese el dinero suficiente para irme, jamás le pediría a nadie que me acompañase. Porque si es un error prefiero cometerlo sola.
No sé si será un error, aunque sí sé que hay muchos motivos para que lo sea. Pero "puede que los valientes no vivan eternamente, pero los cobardes no viven en absoluto".
Soy dueña de mi vida (hasta cierto punto) y no quiero que sean otros quienes la decidan.
La sociedad, el temor al "qué dirán", el peso de una educación tal vez errónea y que nunca te has planteado, los prejuicios... todo ello decide en tu vida si lo permites. ¿Es eso lo que quieres? ¿Que tus vecinos, tus padres, tus amigos, tus compañeros de trabajo, etc. elijan qué tienes que pensar, qué tienes que ver y qué tienes que hacer?
Si tus padres querían un muñeco que asintiese e hiciese lo que ellos quieren, que se comprasen un perro o, eso, un muñeco, que no hubiesen tenido un hijo. TÚ eres una persona. Yo soy una persona. Libre. Libertad individual, derecho de autodeterminación de mi país, MI vida es MI país, mi nación y YO soy mi Estado, quien decide.
Es inherente al ser humano. Nadie me lo puede quitar. Nadie.