11/12/08

Acércate, ven a mi, alma cruel y sorda...

Vamos, acércate sin miedo. Siéntate junto a mi y acepta una copa de Oporto. ¿Por qué te cuesta tanto confiar en mi? ¿Tanto daño te he hecho que merezco este trato? No, ya sé que no fui yo.
Venga, prueba el vino, estoy segura de que te encantará.
¿Tu pasado, dices? ¿Acaso no habías decidido dejarlo atrás? ¿No va siendo hora de mirar al frente? No, yo sólo quiero ayudarte, aunque a veces intentes crucificarme. ¿Interés? ¡¿Cómo te atreves?! ¿Tú sabes lo que es la amistad? ¡Cállate! No quiero oír razonamientos estúpidos, si no sabes ver quién soy, vete.

... Sí, claro que te perdono; como siempre, ¿no? Anda, deja que te sirva más vino, ¿quieres un dulce?
No, claro que no me hace ni pizca de gracia, ¿pero preferirías que actuase de otro modo?
Tienes que quererte más, ¿dónde está tu amor propio? No me refiero al orgullo, es algo diferente. Si te quisieses más, estarías mucho mejor, cometerías menos errores y los demás no tendríamos que estar pagando tu falta de seguridad en ti mismo.
Sí, ya sé que a veces me paso un poco, ¿aunque acaso me falta razón?

Empieza a caer la noche. No, por favor, no te vayas. Encenderé un par de velas y seguiremos hablando hasta el amanecer si hace falta, tengo vino de sobra para soportar las horas de oscuridad. ¿Que te hable de mi pasado? Oh, no. Esta noche es tuya. Esta y todas. ¿Reciprocidad? ¿Acaso crees que no soy sincera? Para ti importa mucho el tiempo, ¿verdad? Una vez me lo dijiste... En ese caso, te compensaré tu sinceridad con la mía, sí, pero dentro de un año. Tras 365 días volveremos a esta sala, con el vino y las pastas, y te hablaré de mi vida. Pero hoy, cuéntame tú... Derrama el dolor de tu alma sobre mi, permite que te sostenga la mano cuando la pena de tu relato te obligue a detenerte, deja que te enjugue las lágrimas que se deslicen indiscretamente fuera de tus ojos. No diré a nadie qué salió de tu boca, nadie conocerá la tristeza que te embarga.
Vamos, amigo mío, las sombras son largas, en esta noche somos los únicos seres de la Creación.

1 comentario:

Edward Amado dijo...

Muy bueno querida. Pero me da miedo... cada palabra que leía me convencía más de que el vino estaba envenenado... casi grito "¡no te lo bebas!" en un momento.