27/11/08

Celda

No pensaba escribir nada. O al menos no hasta que volviese y no tenía nada que ver con esto. A veces el hiphop escarba profundamente.

"Y esto lo escribí pensando en ti, porque te quiero..."
Así empieza Nach. Menuda gran mentira. La GRAN mentira. Cuando algo pulsa un extraño botón dentro de mi (botón que por cierto quisiera arrancarme) se me va la olla. Abrí su fotolog. Ahí, en una foto pequeñita, difumida, estaba su cara. Los ojos fijos en mi. Algo gritó dentro de mi "te quiero". ¡Mentira! ¡Mentira, mentira, mentira! Quisiera sentir eso que cuentan los libros, los poetas, las canciones. Me niego a creer que lo que sentí yo sea amor. Deseo tanto sentirlo que quiero abrirme la caja torácica para meterme un reloj que haga tic-tac en el pecho.
Yo no siento eso. No lo sentí. Soy demasiado débil para que mi cuerpo pueda albergar algo tan grande. Por eso me tiro a hacer lo que sea (que no "me tiro a cualquiera", aunque también tiene algo que ver), para sentir. Quiero huir de este vacío. O tal vez no sea vacío. No sé lo que es. Es frustrante no saber qué tienes dentro. ¿Dolor o nada? ¿Amor, cariño, capricho? Puedo tejer palabras hermosas, hablar de amor perfecto, correspondido, de felicidad. Pero también sé hablar de dolor desgarrador. Tal vez sólo sepa transmitirlo porque lo he visto y leído mil veces. ¿Pero lo he sentido? Ah, siento que os traiciono dudándolo tan siquiera. ¿Cómo no iba a ser cierto? ¿Cómo no, cuando tus ojos... "yo sé que en la noche hay fuegos fátuos que llevan al caminante a perecer, pero adonde me llevan tus ojos, no lo sé"? Ni siquiera son versos míos. Siempre supe que lo daría todo por vosotros. Ahora no lo sé. Ya no sé nada. Estoy tan cansada que no quiero luchar. No me queda orgullo para eso. Quiero que me pases la mano por el pelo cuando me tumbe en el suelo a dormir para siempre. No soy más que un perro, que busca la caricia de su amo.
Que patético. A lo mejor tan sólo me regodeo en mi propia tristeza, en mi celda.
"Soledad despierta cubierta de sombras, alguien está esperando, se esconde entre las sábanas grita hasta cuando."

NADIE ESTÁ ESPERANDO NUNCA. Duele que nadie te quiera, ¿sabeis? Bueno, sí, seguro que alguno lo sabe. O no. Yo qué sé. No sé nada. Que tristes son las risas que sustituyen llantos. Ya no hay nada.
Recuerdos. Se escurren entre mis dedos como agua. Ya ni ese consuelo tengo.

1 comentario:

Lanselor dijo...

Leyendote, no he podido evitar recordar el "poema nº20" de Pablo Neruda, en concreto recordé:

"Ella me quiso, a veces yo también la quería."

Leetelo:

http://webalia.com/EP/poesia/conocidos/a121.html

nunca está de mal leer un poco de estas cosas, aunque casi siempre consiguen arrancar un trozo de alma.