14/10/08

There must be an angel...

Anoche (o debería decir hace dos noches?) sin venir a cuento, me acordé de él. Y lo hice con una sonrisa en los labios; cosa rara, cosa rara... ya sabía yo que esto de dejar el loquero me estaba afectando...
El caso es que hoy lo vi por la calle. Él no me vio, iba por la otra acera... Tal vez de no ir ambos acompañados, hubiese cruzado para saludarlo y deleitarme una vez más en esa forma de mover los labios que me fascina.
Hice un comentario y mi acompañante dijo con un tono de frustración:
- ¿Por qué tú eres capaz de ese masoquismo y yo no? Y no me digas que es porque ya no te importa porque no es cierto.
Me lo pensé un rato... tenía razón, no era capaz de quitarle importancia a esa forma tan extraña de relacionarnos que tenemos. Entonces hallé la respuesta:
- Porque he asumido que es así.

Dejamos el tema, pero ahora, 8 horas más tarde, me puse a darle vueltas.
Yo lo busco, él se deja encontrar, por unos días me enamora, pasa una mano frente a mis ojos y ya no veo el mundo, veo el Paraíso. Y tan repentinamente como empezó, un día desaparece. Hasta que meses y meses después vuelva a ir a buscarlo.
En esos meses no tiene sentido que nos relacionemos. Toda conversación es inútil, cada gesto está vacío. No sirve de nada abrirle una ventana en el msn, charlar con él cuando nos encontramos. Puede que la conversación fluya, pero le falta algo.
Y lo he asumido. Otras lo tacharían de capullo, borrarían su número, sms y cualquier recuerdo de él. Yo no. Tal vez porque una parte de mi lo querrá siempre, al tiempo que otra lo desprecia por cobarde.

Además, ¿cómo olvidarlo? Imposible. Cualquiera que lea mi blog, flog o space sabe que una y otra vez acabo volviendo sobre el tema. Un ángel con ojos de serpiente. ¿Cómo olvidarlo, si me sacó del pozo en que me habían dejado, si me enseñó a volar y a amar profundamente la Belleza?
De Satán o de Dios, ¿qué importa? Ángel o sirena, ¿qué importa, si tus ojos, tus pies, me abren la puerta de un Infinito al que amo y nunca he conocido? (fijo que se me olvidaron unas cuantas palabras, pero me disculpareis)


Dentro de muchos, muchos meses, cuando vuelva a acordarme de él, tal vez vuelva a meterme en una cabina para llamarlo y luego me escurriré hasta el suelo, incapaz de creer lo que acabo de hacer. Y entonces, cuando quedemos, le pediré que me vuelva a hablar de la escultura de la manzana. Quiero verlo describir su textura (esa palabra mágica) y ver cómo se mueven sus labios al pronunciar "todo muy orgánico". La forma de echarse hacia delante, con una media sonrisa en los labios, los ojos clavados en los míos, la mirada ligeramente traviesa, su voz suave, en ese tono ligero que usa para dirigirse a mi, el pelo enmarcando su cara como una estatua de mármol... Y en cuanto acabe de explicarlo, soltará una risilla al ver mi cara absorta, me pasará un brazo por la cintura y susurrará "maldita" (o malvada, cada vez voy ascendiendo en su jerarquía xD) a mi oído.


O tal vez puede que no pase nada de eso. Quien sabe. En realidad depende de cómo me pille el día, pero sinceramente, no creo que pudiese volver a ser jamás así. Cada vez lo desprecio un poco más y lo quiero un poco menos.
Sólo desearía que dentro de años volvamos a encontrarnos y me vuelva a fascinar con sus historias, que sobre un café me hable de los temas de siempre, me hable de cuando lo amé y cuando se fue. Y entonces pueda despedirme de él para siempre, poner el feliz punto y final para jamás verlo decaer.

2 comentarios:

Lanselor dijo...

hay pasados que siempre vuelven para recordar que existieeron. Como si de un juego burlon del destino quisierra arrancarnos recuerdos que desgarren nuestro cerebro mientras se habren paso.

Ladherna dijo...

Bonita forma de describirlo xD