20/10/08

Bueeeeno, prometí una actualización hoy, pero no tengo muy claro de qué hablar, porque el tema que me ronda la cabeza estos días no es el más apropiado para... bueno, ni para ser publicado ni para pensar en él ni para nada. Anoche no podía dormir dándole vueltas a la cabeza. Lo malo de tener una imaginación muy viva es que no siempre puedes frenarla y... en fin, acabas llegando a donde no quieres llegar. ¿Qué haces cuando sabes que sólo hay tres opciones y que a cada cual es más dolorosa que la anterior? Una te parte el alma, otra el corazón y la tercera... puf, la tercera te arruina la vida. Pero al mismo tiempo... Como dijo ayer Félix: estás diciendo cosas muy raras, esta no eres tú. ¡En realidad sí soy yo! Sólo que en un modo en que no suelo ponerme.
Sea como sea, esto ya me hace daño. Y necesito que llegue la respuesta a un mail que envié anoche. Necesito que alguien me diga: eh, no pasa nada, déjate de paranoias. Pero nadie me dice eso, se preocupan por mi (que se agradece) y te miran como si tuvieses un indicador en la cara de lo que pasa. Que si lo tuviese, iría corriendo al espejo para mirarme, porque la primera confusa soy yo.

Me explico fatal, pero no puedo hacer otra cosa.

Hace un par de días acabé de leer un libro que habla más o menos, de lo que estoy viviendo. Y lo peor es que lo entiendo. ¡Lo entiendo! ¡Y jamás creí que fuese a comprenderlo tan pronto, que cuando lo releyese fuese a asentir con la cabeza!

Lo dejo ya porque me pongo peor. Tocad madera por mi, echad un par de Padrenuestros o cruzad los dedos, lo que se os ocurra.

1 comentario:

Edward Amado, squire dijo...

La vida es como un pudin de fruta: siempre te toca la que menos te gusta al final... Te comprendo.

Aun así no te agobies, ¡siempre puedes pedir una segunda porción de pudin!