13/9/08

GRITO

¡QUIERO GRITAR! Sí, quiero hacerlo y me da igual. Quiero correr hasta las rocas del mar, quiero correr alejándome de todo, de todos, de vuestra mierda, de mi vida de mierda, quiero dejarme caer en las rocas y hacerme daño en las rodillas y, entonces, cerrar los ojos y gritar. Gritar hasta vaciarme. Gritar mientras lloro de rabia y frustración por todo esto. Gritar porque no puedo arrancarme la piel a tiras, porque quisiera tener garras con las que llegar fácilmente a mi corazón, para arrancarlo, separarlo de sus venas y arterias y arrojarlo lejos, para no volver a verlo jamás. Que se pudra bajo el sol. Que me deje en paz.
¿Por qué no existe Dios? ¿Por qué no puede haber algo que imponga justicia o al menos sentido en este mundo podrido, muerto, hipócrita y vergonzoso? Odio esto. Odio vivir así, odio lo que me ha tocado vivir y odio tener que agachar la cabeza para levantarla de nuevo, sonriendo y diciendo que no pasa nada, que son sólo tonterías mías, chorradas de una niña que quería ser emo, pero que como no le gustaba el flequillo se quedó en gótica. Odio no poder gritaros a todos que sois unos gilipollas y que no sabeis nada, gritaros la verdad, decirle a ese pesado de mierda que es un pesado de mierda y que me deje en paz, que tengo problemas y no tengo porque aguantarlo. Admitir que mientras escribo esto lloro y que cada vez que pienso en el tema lo hago. Y que quisiera morirme por la impotencia, pero que la idea del suicidio es tan estúpida como pensar que un abrazo lo arregla todo. Quisiera ser más valiente para poder decirte... ni valor tengo de escribirlo, temiendo que lo leas. Decírtelo para dejar esta indecisión y que al fin sea algo: una piedra más en este camino de espinas o una alegría que alivie un poco el cansancio acumulado en el corazón. ¿Cuántos años hace que se empezó a torcer todo? Dios mío... tantos años ya! Y a cada año que pasaba, las cosas iban peor. Cuando lo antiguo se empezaba a creer arreglado, surgía algo nuevo. Y cada vez peor. Tan malo que te preguntas temblando qué será lo siguiente.
Pero llega un punto en que estás tan cansada, tan harta de todo, tan... sobrecargada, que dejas de temblar, cuando llega otra andanada, agachas la cabeza y sigues adelante, con tantas heridas que quieres desplomarte y morir en el instante, pero sabes que no pasará y que además eso será un golpe más para los que te acompañan en tu camino, así que por ellos y por ti, porque aun sabes lo que son el honor y el valor, sigues.

¡Cuántas noches he soñado despierta con la tortura, con el dolor y el asesinato! Ojalá arreglasen algo. Sí, ¡ojalá! No me importaría pasar 20 años en la cárcel por homicidio si con ello pudiese arreglar toda esta mierda.

Odio la pregunta: ¿porqué? o ¿por qué a mi? No tiene respuesta y no me gusta empecinarme en lo que no tiene solución. Soy así. Pero de vez en cuando, la pregunta salta a mi mente con crueldad y quisiera golpearme la cabeza para que salga de ahí y no vuelva nunca.
Todo el verano sin ver a mi psicólogo me está pasando factura en las cada vez más frecuentes caídas en la desesperación, cuando veo que no cambia nada, que todo sigue igual de mal y que no parece tener arreglo, que por dentro sigo igual de dolida. Sí, ya no me emborracho cada noche que salgo, ni me dedico a hacer el capullo por ahí delante, pero por dentro, el dolor es el mismo, la impotencia, cómo se me desgarra el corazón al ver esas lágrimas, al acogerte en mis brazos intentando estúpidamente consolarte, sabiendo que nada de lo que haga lo conseguirá. Y me mata. Esto me está matando. Llevo años muriendo. Y me alegro por mi abuelo, bendito sea, que ya murió. Que suerte tienen algunos. Me alegro incluso por mi abuela, tan senil que no se entera de nada. Su estado es vergonzoso y humillante, sí, pero no entera de nada!
Y me duele tanto ver a ese amigo, tan importante para mi, mal... ¡Me duele tanto mirar en sus ojos y ver el dolor atroz! Ojalá pudiese dar un brazo por aliviar su dolor. ¡Ojalá pudiese dar la vida por aliviar la vuestra!

"Mira delante", "tienes que ser valiente", "eres una persona fuerte y puedes con esto" etc. LAS ODIO! Odio que me digan eso. ¡Porque son frases tan manidas y estúpidas! No me ayudan, no me consuelan, no me hacen dormir cuando tiemblo de dolor en la cama.

"¡Dormir ansío! ¡dormir, no vivir!"
Te quiero, maldita sea, te quiero y ojalá tú me quieras a mi la mitad y tengas el valor de aguantarme como soy.

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