13/6/08

Reflexiones3

Necesito sentir dolor, de forma urgente, rápida y fulminantemente. Algo que, a ser posible, me atraviese como una flecha cruel y me haga jadear en busca de aire. Como un puñetazo en el estómago, un "te odio" por parte de quien quieres, una bofetada que me haga permanecer en el suelo antes de salir despedida a las nubes como mi corazón parece anunciar.
Ya que no va a haber dolor, porque nadie quiere proporcionármelo, debería quedarme en casa, sumirme en mis propios altibajos y hundirme en esa espiral auto-destructiva que son mis sentimientos. Pero sé que no será así, porque es viernes, porque he hecho un examen hoy y porque simple y llanamente quiero tomar el aire, sé que haré lo que menos me conviene: ir al Sham.
¡Sé que no debería porque será peor! ¡Porque mis sentimientos se alzarán fuertes de nuevo y será horrible otra vez! Será estúpido, estúpido, ¡estúpida! ¿Qué hace esa palabra ahora en mi mente? ¡Malditos sean los hombres! ¡Altos y bajos, bellos y feos, todos por igual! Malditos seais...

¿Por qué lo hice? ¿Por qué lo haría de nuevo? La respuesta es tan sencilla que me avergüenza, tan descarada, tan... alejada de aquello a lo que podría llegar... ¿Por qué hay que llegar al máximo que podemos dar? ¿He de condenarme por ser más inteligente que la media? ¿Por tener un coeficiente intelectual alto? Es en estos momentos cuando deseas matar a los demás, hasta que te das cuenta de que el problema eres tú y de que la única solución es llevarte una granada sin anilla a la sien y que todo se acabe.
Me araña por dentro, me destroza los nervios... pero sigo recorriendo con los dedos los moratones deliciosos, presionando mi cuello para sentir el dolor de la herida, rememorando el sonido de la cadena de las esposas (click click click, hacía), las cicatrices de la espalda, esa cicatriz en tu espalda... ¿un cigarrillo? Quien fuera cigarro, primero en tus labios y luego morir mordiendo tu piel...

¿Por qué no puedo evitar pensar estas cosas? Sacarme los ojos deseo... para ver si así deja de deslumbrarme la Belleza. (...) lo gobiernas todo sin responder a nada.

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