16/11/07

Reflexiones1

Esto es horriblemente tedioso. ¿Amor? Ha estado a punto de escaparse de mis dedos, pero no es amor, en todo caso encaprichamiento visceral.

En toda la semana he ido a dos horas de clase. 2 de 18 horas... Y cuando hoy estaba en Estadística, luchando contra el sopor causado por la calefacción y mis escasas horas de sueño, saltó a mi mente el recuerdo. Ah... me ruboricé en clase sin motivo aparente, pero desde luego lo tenía... No olvidaré nunca su delicadeza a la hora de retirarme el pelo de la cara y sostenerlo en mi nuca. O su sabor. Incluso el más leve suspiro salido de sus labios me es apreciado y me golpea con fuerza inusitada cuando no estoy con él. Todo eso vino a mi mente esta mañana y no pude evitar apartar rápidamente la mirada del encerado y desviarla a la ventana.
¿A qué esta turbación? Me ha pasado más veces antes, y con una vergüenza mucho más violenta, pero esta vez es distinto. Supongo que depende de quien sea el protagonista de mis pensamientos, la situación en la que pienso y mi estado en el momento de recordar.
Pero aquellos sonidos de lo profundo de su garganta... Es como una maldición que me persigue. Me sigue allá donde vaya y no puedo dejar de pensar en él, en lo que me cuenta, en cómo se comporta... de modos a veces muy diferentes... pero su delicadeza al retirarme la melena... Supongo que nadie lo había hecho antes y por eso se me antoja extraño y único. También se me ocurre un motivo poco hermoso por el que lo hace, pero eso da igual, ya que lo hace con cariño, con suavidad y ternura. Tengo tantas ganas de abrazarlo y que descanse sobre mi... Que olvide todo dolor pasado conmigo.
¿No es una pretensión horrible? Eso de querer ser la "salvadora" o alma cándida para el corazón de otra persona... como si buscase méritos o lo hiciese porque soy una gran persona. No, no lo hago por eso. Lo hago porque lo (¿iba a escribir "quiero"?) aprecio y quiero hacerme un hueco en su corazón, aunque sea a base de coser heridas. Si es que las hay. Que siempre las hay, siempre hay alguna que se abre de nuevo y escuece horrores.

Eso de que el amor hace que seamos mejores personas, no cuela. A mi no, nadie se vuelve una Teresa de Calcuta por enamorarse. Ni de lejos.

1 comentario:

Pablo Rodríguez y Giménez de Tesada dijo...

No se si es lo mejor que has escrito, pero como mínimo es uno de los testimonios de pasión amorosa femenina mas llenos de sentimiento sincero y real que jamas haya leido...
como siempre decir que tu estilo me encanta y que tienes que publicar. y me chifla la reflexion final de que el amor no hace mejor persona a nadie... bueno es relativo, pero nadie puede afirmarlo o negarlo con seguridad.
solo me resta felicitarte y descubrirme ante un talento tan brillante y una prosa tan limpia...