29/10/07

Placeres

Las maravillas de la vida: comer, dormir (tal vez soñar), los amigos, la cultura (incluyamos aquí los libros y la música), el Arte, el amor y ¿el sexo? No es algo de lo que pueda opinar mucho, pero de todos modos, milenios de historia no pueden ser una enorme mentira.

Bien, analizándolas por separado podemos separarlas en las que tienen una base "primitiva" y las que no la tienen. Dicho de otra forma, los de base física y los de base psicológica. Incluso podríamos analizarlos según la pirámide de Maslow, pero eso ya sería pasarse.



Las de base física (comer, dormir y el sexo) son aquellas que disfruta más ampliamente la gente de a pie. Aquellos sin inquietudes, aunque los demás, evidentemente, también podemos disfrutarlas. Y son la anestesia a su falta de interés cultural y emocional. ¿Para qué amor si existe el sexo? ¿A qué leer un libro si puedes dormir? etc.
Muchos filósofos y pensadores han criticado a lo largo de la historia estos placeres, incluso se ha considerado que para alcanzar un "nivel superior psicológico" había que privarse de tales cosas. Ayuno, celibato, etc. para "no distraer la mente de sus importantes tareas".
Aunque admito que darse a estos placeres puede entorpecer el sentido (quien se pase el día durmiendo, comiendo y buscando sexo será poco más que un animal), son como los pequeños frutos que adornan un pastel. Pueden ser disfrutados igual, ¿no? ¿Qué tiene de malo que alguien decida premiar a su paladar con un exquisito bombón suizo? ¿O deleitarse con la caricia de la piel del amante contra la propia?
¿Acaso voy a alcanzar el cielo muriendo de hambre y soledad? ¿O la sabiduría, ya que el cielo me importa bien poco?

En cuanto a los placeres de base psicológica: la cultura, el Arte, los amigos y el amor podemos dividirlos de nuevo en dos: los puramente psicológicos y los del corazón. No creo que alguien pueda sobrevivir cuerdamente sin amistad o amor. Incluyendo en amor, por supuesto, al amor de la familia, por ejemplo. Hay alguien a quien amo con todo mi corazón, por quien daría hasta la última gota de mi sangre y ni es de mi familia, ni es mi amigo, ni lo amo como posible pareja. Es como una parte de mi alma. No creo que pudiese vivir sin él. Si él muriese, una parte de mi se iría con él, aunque seguramente seguiría tan sana como ahora.
Los placeres psicológicos no pueden ser disfrutados por todos. No todo el mundo encuentra placer en conocer la simbología de una manzana de oro en un cuadro, o el secreto genial en un soneto de Góngora, Baudelaire o cualquier otro poeta. No sé si dar las gracias por ello o mesarme los cabellos al ver que me rodea tanta incultura. Cuando mencionas a Oscar Wilde y te responden: "Sí... me suena de algo... ¿en qué película actuó?" Por ejemplo. O cuando ibas al colegio y te ridiculizaban por leer en el recreo Moby Dick, o por conseguir un punto en clase de Literatura por haber hecho un poema, o por tener más imaginación que todos ellos juntos y emplear las horas de clase en escribir, en vez de tomar apuntes o pasarte notitas con tus "amigos".
No sé si lamentarme o alegrarme, porque de no haber sido por esos incultos arrogantes, maleducados y cavernícolas no hubiese aprendido tanto, no hubiese sido su desprecio un estímulo para seguir aprendiendo, ni sabría la mitad de la maldad humana de lo que sé.

Así que por ello hoy les doy las gracias a mis excompañeros de clase por haberme hecho como soy, por empujarme a los placeres psicológicos, por enseñarme con su estulticia, por ser tan incultos y cortos de miras, gracias.

1 comentario:

Pablo Rodríguez y Giménez de Tesada dijo...

Mi querida esfinge, si en tu mano estubiera el poder de dar la vida o arrebatarla con tan justas palabras y portadoras de verdad, duda jamás cabría de que la juiciosa Palas Atenea tendría digna heredera y se llamaría Alba.
absolutamente maravilloso.
desprende genialidad